lunes 6 de abril de 2009

La callecita de las motos...

Esta mañana paseaba por el casco histórico de Almería y unos turistas, supongo que madrileños por su acento, me hicieron una pregunta que me dio mucho que pensar. Me preguntaron como llegar desde la calle Jovellanos (prolongación de la calle Rea) hasta el colegio La Salle. Me dio una profunda tristeza cuando les dije que se llegaba a través de la avenida Obispo Orberá y me dijeron: Ah, sí. ¿La callecita de las motos?. Efectivamente, una de nuestras principales arterias circulatorias se ha hecho famosa no por sus edificios o por el mobiliario urbano, sino por tener más de tres centenares de motos aparcadas sobre la acera en una zona de estacionamiento regulada. Este es el encanto turístico de Obispo Orberá. Es una pena, sobretodo ahora que el Ayuntamiento está haciendo esfuerzos por recuperar el centro de Almería. La peatonalización servirá de muy poco si no educamos a nuestros motoristas y "ciclomotoristas" que no respetan las normas, que atajan por la calle de Las Tiendas por no gastar un centilitro más de gasolina. De poco sirven las papeleras, si los ciudadanos siguen tirando las cosas al suelo. Hay que invertir en "Educación para la Ciudadanía", pero no me refiero a esa asignatura que nos querían meter con calzador desde el Gobierno me refiero al "civismo". 

1 comentarios:

Cristina G. Redondo dijo...

Pero este asunto tan feo de la callecita de las motos también podría venir de algo positivo.

Almería hasta hace pocos años era una tierra perdida que terminaba al cruzar la famosa Rambla. Por lo que las gentes que vivían por el camino del cementerio o más allá no tenían nada de cosmopolitas.

Aún en el centro, donde siempre he vivido hasta ahora, las cosas no eran como en las demás ciudades (ay, Sevilla, que tiene un color especial así como verde billete).

Todavía recuerdo cuando iba al colegio (el famoso "El Milagro") y tenía que atravesar calles sin asfaltar con agujeros tremendos que las pocas veces que llovía se transformaban en piscinas de barro. Por cierto, que la calle de atrás de "El Milagro" era famosamente conocida como "La calla de los meados", con tiroteos incluidos.

Pues bien, un día hubo un cambio político y de pronto todo se arregló. Rambla nueva y sin basura, calles asfaltadas (gracias, mi abuela dejó de caerse en los agujeros de la calle), paseo nuevo y expansión de la ciudad. Y de pronto los almerienses nos empezamos a sentir dignos.

De este modo, gente que antes se sentía viviendo en núcleos aislados, cerrados, distanciados, ahora era tan cosmopolita como el que más.

Deja que nos acostumbremos y vayamos perdiendo "el pueblo" con el tiempo, que nuestros buenos años nos ha costado.

Un beso Mariano!!!